Las personas realmente exitosas recuerdan de dónde vienen, valoran lo que han logrado y han aprendido a dar a quienes necesitan, que tu triunfo sea lograr una sonrisa de alguien más, que seas el mejor dando oportunidades a otros de caminar y aprender a tu lado y que seas siempre el primero en extender tu mano a alguien que no puede levantarse, ese es el círculo dorado de la satisfacción personal. Tener no es malo, pero si lo es el retener.
