El sueño de mis días transcurría entre abrazos del alma y palmadas de aliento, huyendo de la soledad llegue a ti, siendo más preciso a tu regazo, donde con ternura recibiste a este fugitivo de la felicidad, que ya había perdido la batalla del esperar y divagaba entre dudas y heridas mal curadas, lejano destino el que eligió para esconderse, pero único cariño el que encontró en tus silencios.
Con el paso de los días se convirtió en ese valiente caballero que solo se ve en fábulas y del cual se escucha en leyendas, vino a ser tu compañía y pensó que ahuyentar a tu dolor solo él podía, vigilante de tus deseos y guarda de tus secretos, emprendió esta desconocida travesía, alimentándose de tus caricias temerosas, convertía las espinas de rosas en suaves ondas que acariciaban tu cabello y te daban manso reposo en crueles noches donde el miedo acechaba a su bella presa.
Más el momento llegó, la desolación entró en escena, vestida de gris te llevó por caminos desconocidos, alejándote del abrigo de mi obsesivo amor, que no tuvo más que bailar desnudo en medio de la oscuridad, entre escalones se rindió el fiel enamorado, segundo a segundo, minuto a minuto espero su regreso, lleno de desesperación y una inmensa frustración al pensar que no fue suficiente lo entregado, envió a su ansiedad a buscar a la tranquilidad, pero embistió más fuerte que nunca la exasperación al no sentir cerca a su bendición, ideas viles y carnales inundaron su consciente, embarrándolo de ira e incontrolable rabia, pues en su ser ardía esa llama de pasión por su amada, la noche vencida fue por el lento amanecer, el mundo parecía pequeño al lado de su necesidad, rendido cayó de bruces y vencido cedió espacio al fracaso, pues no pudo llegar a tiempo la paz.
Al alba de la mañana apareció con una sonrisa marcada, había sucedido, su cuerpo dejó de aguardar mi llegada, la pureza que cuide había huido, el respeto que cultive se perdió y mi fortaleza emprendió su viaje de regreso al olvido, su afirmación rompió mi dedicación, fracturado corazón es tiempo de partir, ya la promesa fue rota, no hay nada más que sentir, por eso larga noche de ti a solas me despido.
