Cruel humano…

La paz es efímera, sólo al llegar la noche sin retorno la encuentras, cuando el orgullo deja de ser, y la vanidad al fin aprende a querer, en ese camino de sombras, las que buscan su afán satisfacer, en esos peldaños que escalas, hasta que el ego deje a la empatía crecer, te he visto pasar, inmutable como sólo tu egoísmo sabe hacerlo, te he visto asesinar, por eso el compartir ya no es el mismo, que pena me da escribir en el ocaso de mi respirar, si en cada uno de mis latidos siento regresar, mi fe aguarda a que nuestros mejores momentos te insten a cambiar, te ofuscaste acumulando riquezas que se desvanecen con el tiempo, hoy ya ni quieres gastar en recuerdos, con tus bolsillos llenos de aventuras y tus pensamientos trastocados sumidos en mil locuras, que diferente es mirar lo símil, aunque aún deambulan en busca de su verdadero camino, cuando el aquí y el ahora es lo que cuenta, no reaccionan, viles creadores de ilusiones cansinas, soñadores sin razón, sólo deberían primar los momentos de felicidad, cuando abrazabas sin buscar matices, pragmática paz te veo lejos, pues lo que me rodea es simplemente un idilio, lleno de bien decires, pero mal haceres, habitantes de una irónica distopía, por la que habría dado una de mis vidas, aún caminas hacia la incertidumbre, en dirección incierta, con poca luz en tu lumbre, ni siquiera lamentas tus tantos aciertos, en los que dejaste sin pan al hambriento, evaporando la última gota del sediento, es verdad, no hablo contigo, me dirijo a tu conciencia, a la única que ha concebido un poco de clemencia, a la que has callado, a las que has extraditado al confín de los silencios, a la que batalla por hacerse escuchar, a la que lucha para de tus cadenas poderse liberar, a la que entre fuego ardiente aún suspira,  pues el vivir sólo por reacción, no involucra ninguna emoción, tú, inmutable como siempre, insensible como pocos, obrador de tu victoria personal, dictador de tu cuento de papel, detén tu infatigable travesía, cargada de sin sabores y crueles ironías, para ti va mi detracción, de ti está plagada mi censura, sí, de ti, por ti y en ti, nace, crece y yace cruel humano el fin de los días.

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