El romance es la voz del alma, que colma de fragancias a la imaginación, dándole color, forma y pasión a la inspiración, es como suave brisa que acaricia, penetra y arranca todo pragmatismo, convencido de su dualismo, partí cual naufrago sediento, en búsqueda de su sabor eterno, de su calor intenso, de las infinitas sensaciones…