I.En la cuna del alba, donde el sol se despiertabaila el viento, señor de la tormentacon su manto de nubes, su voz siempre alertateje versos de polvo, que al alma despiertafiel testigo, con tu juicio sinceropiensas que mi canto brotó del senderode las heridas mías, del llanto vividomás no es solo mi sangre lo que…