Voz Errante…

En estos caminos sonoros que comparto con quienes leen, he ido aprendiendo que escribir es alzar un fuego en medio del abismo. Y ahora, ese fuego tiene un nombre:

Voz Errante

No porque mis palabras pierdan su lugar, sino porque han descubierto que el hogar está en el camino. Soy esa voz que se rehúsa a detenerse: renace en cada letra, se transforma entre suspiros y pinceladas de luz. Me llamo Voz Errante porque en mi búsqueda no hay quietud, sino expansión: del corazón, del silencio, del ser.

Este nombre es mi mapa interior: marca el paso que me arrastra hacia lo profundo, hacia lo desconocido, hacia el origen. Es la identidad que encontré al dejar atrás los espejos del «yo conocido» y atreverme a sentir sin guion, a escribir sin ataduras, a nombrar lo que aún no tiene nombre.

Aquí, desde este rincón secreto, compartiré ese viaje. Versos, fragmentos, latidos que buscan despertar. Un avanzar donde dejo de ser y renazco en mi sentido propio. Porque la poesía no es destino: es ascenso, transformación, renovación, liberación y esperanza llena de fe. Mis líneas son melodías hechas piel, originadas del dolor y abrazadas por un vibrante amor. Son mi manera de decir: seguimos palpitando, seguimos vivos.

Este no es más que el preámbulo del nacimiento de mi primera obra poética que se originó de un sueño antiguo, gastado, dolido, pero que renace cual fénix, de las cenizas, de la distancia, de la nada y va dirigido a tus latidos, a tu sed de infinito, a tu herida secreta, a esa llama que todavía arde en silencio y no se resigna a apagarse.

Así surge Versos para el vacío: un testimonio, un eco, una llamarada que busca encontrarte allí donde aún resistes.

Próximamente, al alcance de tus sentidos.

Signature: Voz Errante

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